Igor Caruso, de nazi a psicoanalista

 

Los que creen a ojos cerrados en los efectos liberadores del sicoanálisis, especialmente del que imparten los profesionales agrupados en el Círculo Psicoanalítico Mexicano, seguramente sufrirán una decepción cuando se enteren que Igor Caruso, uno de los fundadores del Círculo Vienés de Psicología Profunda y de la Federación Internacional de Círculos, era un militante nazi, no meramente un soldado al que mandaran al frente a matar o ser muerto, sino que en 1942 trabajó “en la clínica Spiegelgrund de Viena”, al que una autora considera “la máxima institución nacionalsocialista para la eutanasia de niños en Austria”. Ahí, Igor Alexander Caruso prestó sus siniestros servicios en el pabellón de niños, donde “habría realizado evaluaciones psicológicas acerca del estado mental de algunos de ellos”. Esas evaluaciones eran la base para que los superiores determinaran a quienes se practicaba la eutanasia. Dicho de otra manera, Caruso, hasta ahora considerado un humanista, es corresponsable del asesinato de un número desconocido de niños y hubo por lo menos dos fundadores del Círculo Psicoanalítico Mexicano que lo sabían —no se dan sus nombres—, y se lo guardaron cuando se fundó esta agrupación, todo según el artículo deFernando M. González sobre el asunto, mismo que aparece en el número de marzo de la Revista Universidad de México, que dirige el novelista Ignacio Solares. En fin, toda una historia.

 

Humnerto Musacchio.

Periódico Excelsior 09/03/2015

Notas en la prensa

Igor Caruso y los niños asesinados

Por Ruben Costiglia. 8 junio, 2017

Periodico Síntesis

Tenía un nombre ruso y un apellido italiano, provenía de una familia noble, por lo cual ostentaba el título de conde. Psicoanalista nacido en 1914 y fallecido en 1981. Estudió en la Universidad de Lovaina. Después de la Segunda Guerra Mundial participó en la constitución del Círculo Vienés de Psicología Profunda. Fue profesor de la Universidad de Salzburgo, y viajó por varios países de América latina, impulsando círculos de trabajo sobre el psicoanálisis, entre ellos México, donde participó en la creación del Círculo Psicoanalítico Mexicano (CPM).

Hasta aquí una biografía y una trayectoria profesional destacadas, de una figura reconocida y respetada. En un Seminario sobre la institución analítica en el Círculo Psicoanalítico Mexicano, realizado el 9 de Octubre de 2012, Cynthia del Castillo reveló que en la Segunda Guerra Mundial, Igor Caruso había trabajado en el hospital Am Spiegelgrund  de Viena durante ocho meses, en el año 1942.

El hospital estaba dedicado a los más vulnerables de la sociedad: a los niños discapacitados. Allí Caruso  había realizado evaluaciones sobre el estado psicológico de los niños. Estos informes permitían a los jefes de Caruso decidir el destino de los niños. Muchos de ellos fueron sometidos a crueles experimentos médicos que los llevaron a la muerte, o fueron directamente ejecutados, siguiendo el programa de eutanasia conocido como Aktion T4, organizado por el Dr. Karl Brandt, médico personal de Adolf Hitler.

A partir de la intervención de Cynthia del Castillo, se desató una fuerte polémica en el ámbito académico sobre la actuación de Caruso y su responsabilidad, y también sobre por qué ninguno de los fundadores del CPM que conocieron personalmente a Caruso, mencionaron el tema. Como tantos debates académicos, difícilmente trascendió de un grupo interesado en el tema, aunque se publicaron artículos y al menos un libro (“Igor Caruso, nazismo y eutanasia”, de Fernando M. González), que analizaban desde distintos enfoques la actuación de Caruso.

Setecientos ochenta y nueve niños fueron asesinados en el hospital Am Spiegelgrund desde 1940 a 1945. Un procedimiento que se aplicaba en forma generalizada era la encefalografía neumática, una técnica dolorosa y peligrosa que implicaba retirar el líquido cefalorraquídeo lo que permitía la entrada de aire. Se aplicaban entonces rayos X. Todo este procedimiento era previo a las investigaciones que se realizaban después de la muerte de los niños. Doscientos cerebros fueron conservados en formol para tal fin, y sólo en una fecha tan tardía como 2002 los restos de los niños fueron sepultados en una ceremonia privada en el área de víctimas del nazismo, en el cementerio de Viena. En 1946 el director del hospital, Ernst Illing, médico psiquiatra, fue condenado a muerte como criminal de guerra y ejecutado en la horca. ¿Podía Igor Caruso haber ignorado lo que pasaba?